Recomendación del mes: Las Voces de Chernóbil de Svetlana Alexievich

Por RuLu ToCo

Teníamos una visión infantil del mundo. Vivíamos según el manual. No solo nosotros, sino toda la humanidad se hizo más sabia después de Chernóbil. Se hizo mayor. Adquirió otra edad.

Voces de Chernóbil, Acerca de la filosofía cartesiana.

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Desfile escolar un día después del accidente nuclear. vía chernobylwel.com

El 26 de abril de 1986 la población que vivía en Pripyat, Ucrania, cerca de la Central Nuclear Vladimir Ilich Lenin vio como su vida cambió completamente cuando un reactor nuclear explotó, produciendo una de las mayores catástrofes nucleares de la historia. La radiación que alcanzó este incidente fue unas quinientas veces más fuerte que lo producido por la bomba atómica que Estados Unidos de Norteamérica dejó caer en Hiroshima en 1945.

Este evento histórico que modificó la vida, no solo de la población bielorrusa, del mundo entero, es de lo que se trata el libro de la periodista bielorrusa Svetlana Alexievich. Voces de Chernóbil es un libro polifónico, donde escuchamos la voz de la autora , y de muchos habitantes afectados, así como de actores que vivieron el evento; cada uno habla desde lo que les tocó vivir. Por el libro nos enteramos de los engaños y lo difícil que fue para la población el tener que dejar su hogar para mudarse, de la promesa de regresar en unos días, abandonando no solo sus utensilios, su ropa, a sus mascotas, su casa, sino su hogar, su vida.

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Svetlana Alexievich, vía CCCB 

El libro empieza su serie de relatos con el de una mujer que sufrió la pérdida de su marido, quien era bombero y acudió a apagar el incendio del reactor, nos enteramos a través de su voz que los rescatistas no sabían lo que pasaba, no se tenía la información de lo peligroso que era que acudieran sin la protección necesaria. Ella cuida al gran amor de su vida, cuando este cae enfermo y es trasladado de la comunidad en la que viven a un hospital de la ciudad. Su relato es una voz de amor, de un amor tan intenso que le llevó a perder a su hijo nonato.

Las voces nos narran las diferentes situaciones que se presentaron, a las que se enfrentaron y el cómo el gobierno respondió al evento. Desde familias que querían llevarse las puertas de sus casas, porque les daban sentido de pertenencia, hasta personas que trabajaron como liquidadores, incluye también a aquellos que tuvieron que hacer limpieza de animales domésticos. Los relatos nos hacen cuestionarnos sobre lo que sabíamos del accidente y debo confesar que conocía lo básico. Sin embargo, tras leer las voces de las personas, nos lleva a la reflexión de este incidente, a cuestionarnos el uso de este tipo de energías y de las consecuencias inmediatas que se vivieron, Y también preguntarnos por aquellas que sólo con el tiempo iremos descubriendo.

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Edificio abandonado de departamentos en Pripyat cerca de Chernóbil (2016), vía ABC News

La autora ha escrito para dar voz a aquellas historias personales de la gente, dejando de lado la versión oficial de los eventos históricos. En su libro La guerra no tiene rostro de mujer (1985), habla de la participación de las mujeres rusas en la Segunda Guerra Mundial. En Últimos testigos (1985) los narradores son los niños que quedaron huérfanos en la Segunda Guerra Mundial. Svetlana Alexievich recibió el premio Nobel de Literatura en 2015 y sus libros son otra forma de mirar la historia, a través de los que pocas veces tienen voz.

 

 

 

 

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