Heike Monogatari y el origen de los shogunatos.

Por Flor J.

El Heike Monogatari es una obra literaria japonesa que se escribió durante el Periodo Kamakura, aunque tanto su autoría como su datación siguen en discusión por los estudiosos. Este texto narra  los acontecimientos políticos, militares y sociales sucedidos durante la Guerra Gempei, ocurrida a finales del siglo XII. Época caracterizada por ser una etapa de transición del estado centralizado a la división de poder causada por distintos intereses políticos y protagonizada por la rivalidad de dos clanes guerreros: los Taira (Heike) y los Minamoto (Genji). Mismo que finalizaría con la fundación del primer Shogunato en la historia de Japón y el ascenso del clan guerrero al poder. 

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Kamakura es en donde está el Budota de las fotos que salen en todos lados, por si andaban con la duda. vía Japan Guide

El Heike es una obra de valor artístico, pero también histórico que tiene como origen el   proceso de descentralización del poder en Japón, que ya se había iniciado desde la hegemonía de los Fujiwara. Este cambio resultó en la progresiva desaparición del modelo chino que fue adaptado en épocas anteriores y en su lugar se instauró un régimen parecido al de antes de las reformas Taika.

Antes de dichas reformas, el país estaba controlado por distintos clanes que ostentaban territorio y poder autónomo. Durante el periodo de gobierno Fujiwara, se dio un paso atrás en el hecho de que toda región agrícola se convirtió en propiedad del tenno y sólo el tenno tenía mandato sobre ellas. Sin embargo, los Fujiwara, para asegurar su poder impulsaron la expansión de los shoen. Los jefes de estos shoen, en un principio, estuvieron subordinados al estado, sin embargo, la  inestabilidad política que trajo la descentralización del gobierno se tradujo en inseguridad. Dicha situación dio pie a  la aparición de bandas de asaltantes, invasiones extranjeras y piratería, que el gobierno no pudo controlar ni resolver. Esto orilló a los jefes de los shoen a armarse y a contratar guerreros, cosa que hizo que se formaran pequeñas milicias locales que convirtieron en un peligro para el poder central, ya que se  produjeron rebeliones por todo el país.

Para finales del siglo XI, el tenno intentó disipar la aparición de nuevos shoen con la creación de leyes y órganos de gobierno para así reforzar su poder, pero el  proyecto que no tuvo mucho éxito.  Asimismo, se llamó a servicio a los jefes clanes de dos guerreros para que le brindaran protección,  estos fueron los jefes de las familias protagonistas del Heike Monogatari: Taira de Ise (Heike) y Minamoto (Genji).  Los Taira y los Minamoto se volvieron particularmente famosas en el siglo XII por el poder demostrado al haber sofocado rebeliones de otros clanes. Los Minamoto sometieron a Abe Yoritoki en la llamada Guerra de los Nueve Años y a Kiyohara-no-Ichira en la Guerra Posterior de Tres años. Y los Taira comenzaron a ganar una importante presencia en la capital gracias al apoyo del tenno, pues fueron utilizados para contrarrestar el poder de la institución budista y los soje (monje-soldados).

-¡AGÁRRENSE QUE VIENE LA TELENOVELA!- Ambas familias se enfrentaron por primera vez  durante los conflictos de Hogen y Heiji, lidereados por dos tennos: Goshirawa, el reinante y Sutoku, el abdicado ( algo así como un emperador que tiene casa aparte y que reina a la par… como lo que sucede con AMLO y Peña Nieto).  Los Taira, que apoyaban a Goshirawa,  fueron los vencedores, mientras que los Minamoto fueron eliminados. Con este hecho, comenzó la ocupación de los Taira en el poder. El jefe  del clan Kiyomori casó a su hija con el tenno Takakura, y colocó a su nieto como tenno Antoku. Además de que colocó a familia cercana en puestos importantes del gobierno, como hicieron alguna vez los Fujiwara.  En el Heike Monogatari se narra dicha transición de poder con el “aprisionamiento” del emperador Goshirawa por Kiyomori y la paulatina expulsión de la nobleza, hacia el primer cambio importante para quebrar los lazos de poder con el gobierno central y así legitimar al regímen de Kiyomori: la mudanza de la capital.

En el Heike hay un capítulo llamado “El traslado de la Capital”, que prosigue con esta larga historia de cómo la sede del poder estuvo sujeta a constantes movimientos a lo largo de su historia. Desde el emperador Jimmu  al encontrar Yamato hasta la misma fundación de Heian-Kyo.   La capital Heian tuvo vital importancia espiritual, pues fue protegida por una especie de  kami, que habitó una estatua de barro con la forma de un guerrero, y  que se enterró en el monte Higashi.  Es esta la importancia del dicho apartado, ya que,  al cambiar de capital,    representó una afrenta al mismo ancestro del clan, ya que fue él, Kammu, quien la había fundado.

Heian se había fundado en el siglo a principios del siglo IX, ya habían transcurrido tres siglos desde entonces. Aquella ciudad ya contaba con un orden y una tradición establecidos: la traza urbana bien constituida, de bellos palacios y templos, hogar de la refinada corte que impulsó las obras arquitectónicas y pictóricas, y que fue dadora de grandes obras poéticas y literarias, mismas en las que ya se puede percibir una cultura propiamente japonesa.  Cuando se fundó la nueva capital, fue inevitable hacer comparaciones con la que fungió como casa de una alta cultura. Y no es que la cultura o la corte hayan desaparecido, sino que el cambio abrupto causó  desagrado, aflicción y  confusión, mismos sentimientos que se expresan en uno de los dos poemas que aparecen en el Heike Monogatari, grabados en una de las columnas del antiguo palacio imperial:

La urbe florida
La antigua capital…
ya abandonada
¡Incierta Fukuhara
la de aires violentos![1]

 

La desorganización de la nueva urbe y la aparente incapacidad de los nuevos dirigentes para proporcionar una solución a estos problemas ( me suena conocida la historia, coff, coff) impactó directamente en el estado anímico de los nuevos pobladores. Aunado a los constantes disturbios de los siglos pasados, el pueblo se enfrentó al inconveniente de encontrar su nueva capital inconclusa, después de que los encargados de la traza no pudieran llevar a cabo las obras que se tenían planeadas. En medio de esto se les presionó para que pagaran impuestos extras para la construcción de un nuevo palacio.  La gente, entonces, como se narra en el texto, “se sentían tan desarraigados como una nube flotante en el cielo[2]”. Se evocaba a un pasado glorioso de gobernantes justos, quienes se preocuparon por el bienestar del pueblo antes que el de ellos mismos, (bueno, disque).

Sin embargo, esta nueva sede de poder y el mismo poder pronto se vieron tambalear. En el capítulo “Los Heike abandonan la capital”, habla de las fracturas al interior de los Taira, en las que se dieron traiciones, que culminarán en el abandono de la capital por parte de los miembros que formaban parte del gobierno. El poderío de los Taira ya se había reducido por el avance de las tropas Minamoto, lo que hizo que estos se replegaran al Mar Interior. En el último golpe en contra de  la familia de Kiyomori, se les enfrentó en una batalla naval en la que el tenno Antoku murió y con él, el dominio de los Taira.

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En la gran batalla entre los Minamoto y los Taira en la Bahía de Akama en la provincia de Nagato, los Taira son destruidos. vía ukiyo-e.org/image/mfa/sc164735

Es así que en el capítulo “El edicto imperial y el nombramiento de general en jefe”, vamos a encontrar el inicio de una nueva hegemonía guerrera que se da con el llamado de Minamoto no Yoritomo al servicio del emperador, quien le otorgó el nombramiento de shogun, lo que tiempo después derivó en el Shogunato de Kamakura.  Asimismo,  en la narración de este suceso, se hallan las características importantes de la imagen idealizada del Bushi, legado de los Minamoto.   Una de ellas se da cuando el portador del mensaje del emperador, Yasusada, llega al lugar en el que Yoritomo residía, este le señala que el recinto más adecuado para recibir el nombramiento será en el santuario dedicado a Hachiman (deidad sintoísta de la guerra y bodisatva).

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Minamoto no Yoritomo, fundador de Kamakura

El que Yoritomo haya pedido que se le entregara el edicto en el templo de dicha deidad habla ya de una espiritualidad e identificación del bushi con el budismo y el sintoísmo, mismas que ayudaron a conformar el código ético de los guerreros.  Otra característica importante, se deja notar  cuando se realiza la descripción de Yoritomo: “Su espada maravillosa y sus veintricuatro flechas tenían una mancha negra en medio de su blanco plumaje. Del costado le pendía un arco de bambú forrado de tiras de lacado mimbre[3].” La  exaltación de los atributos del guerrero se une a la perfección con la del atuendo que se describe sobrio y hasta elegante, lo que deja al lector con la imagen de un hombre guerrero honorable y digno, dispuesto a defender a su tierra y, por supuesto, respaldado por su rectitud espiritual.

Con esta imagen del guerrero en el poder es con la que comenzaría una de las etapas de la historia de Japón que comenzó en 1185 y culminó hasta  la conocida Restauración Meiji en el siglo XIX.

 

[1] “Introduction” en Heike Monogatari, pág: 2,   Transactions of the Asian Society of Japan, Vol XLVI.- PART II 1918, Mita,Tokyo, 1918.

[2] Heike Monogatari, pág. 358 Introducción y notas: Carlos Rubio; Trad. Rumi Tani Moratalla y Carlos Rubio, Madrid, Gredos, 2005

[3] Heike Monogatari, pág. 546 Introducción y notas: Carlos Rubio; Trad. Rumi Tani Moratalla y Carlos Rubio, Madrid, Gredos, 2005

3 Comentarios

  1. Gocho Versolari, Poeta

    Muy bueno el artículo como siempre. Señalo que es de esta época, es decir del shogunato, cuando el Budismo en su rama Nembutsu, conocida como “Zen” realiza una alianza con la casta guerrera que ocupaba el poder y que, en contradicción con los principios del propio budismo, establecía la guerra entre facciones como algo cotidiano. La reacción llega de la corriente que Nichiren Daishonin promueve en el siglo XIII y que renueva el budismo en contra del belicisimo de la clase gobernante. Un saludo querido amigo y nos estamos comunicando.

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    1. La Isla de Minerva

      Hola! Muchas gracias. En efecto,del budismo sinizado hasta su llegada a Japón, floreció en muchísimas ramas que coexistieron, enfrentaron, dialogaron, pero que a través de distintas formas, buscaban un fin común: alcanzar la iluminación. Sin embargo, creo que más que contradecir, se trata de reinterpretación y adaptación a las formas locales y contextos sociales e históricos.

      Gracias por tus comentarios y dedicarnos tu tiempo. Aunque esta vez soy “amiga”, la escritora del artículo.

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