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The Witcher: una de las mejores adaptaciones de una saga de libros y videojuegos

Por Abraham Juárez

Antes que nada quisiera dejar patente que soy un fanático de la saga del Brujo, Geralt de Rivia; me he leído todos los libros de la saga, mucho antes de que si quiera comenzarán a producirse en masa, me era imposible encontrarlos ya que la editorial Bibliópolis ya no los producía para esa época y solo se habían editado en España (cuando tuve la oportunidad de cruzar el charco e ir a Barcelona me pase todo un día entero buscándolo y nada) así que en América eran difíciles de encontrar; jugué los videojuegos basados en la saga, desde aquel The Witcher que era un desconocido videojuego con sus mecánicas ortopédicas, hasta el colosal y bello The Witcher 3: Wild Hunt; me he fumado todo lo relacionado con el brujo hasta su primera adaptación a la vida real del 2001. Poniendo esto de antecedes, sabrán que soy un fanático tóxico que odia cualquier cambio que se le haga a su producto favorito y que, además, odio todo lo políticamente correcto, es decir, que se tenga una agenda política por encima de la trama o personajes.

Netflix nos ha traído cosas muy buenas, pero, en porcentaje y masa, han sido peores las que produce, y no los culpo, la necesidad de entregar contenido constantemente nuevo para poder mantener a sus suscriptores los orilló a esto, más cuando Disney está pisándoles los talones. A lo anterior se le suma el hecho que tiene una agenda de lo políticamente correcto y de adaptación aberrantes de cualquiera cosa ajena a su cultura norteamericana, eh ahí el caso de Death Note. Con eso, yo me encontraba con mucho miedo ante una adaptación de la obra del escritor polaco Andrzej Sapkowski y más cuando comenzaron los rumores y datos reales de que se cambiarían las etnias para hacerlo “políticamente correcto”, empezando por Ciri, que sería afroamericana; se me hacía una falta de respeto ya que los libros se basan en la cultura polaca y la mitología de aquella región mezclada con la europea, así que relegarían una cultura no tan conocida por la que mediáticamente les convenía. Desde antes, les aviso que sí hubo cambios de etnias de los personajes y incluyeron a “minorías” como los afrodescendientes en la saga, aunque, tuvieron un muy buen trato en la serie.

Los personajes del videojuego The Witcher 3, hechos según las descripciones de los libros, siendo CD Projekt RED polacos al igual que el autor de la saga y que amaban, como toda Polonia, los libros del Brujo.

Los reclamos no se hicieron esperar, desde aquellos fanáticos tóxicos, como yo, así como de la gente de Polonia que adora la saga y la tienen como una de sus grandes aportaciones a la literatura y se quejaron de lo que aquí ya les he mencionado, de sentir relegada su cultura por satisfacer los caprichos de los norteamericanos. Ante ello la productora Lauren Schmidt Hissrich, que ya había trabajado con Netflix, salió a calmar las aguas y prometió el mayor respeto posible a los cuentos. Para ello se hizo de la asesoría del mismo Andrzej Sapkowski, y con los actores Henry Cavill como Geralt de Rivia; Anya Chalotra como la hechicera Yennefer de Vengerberg y a la joven Freya Allan como la princesa Cirilla.

Los personajes de la serie de Netflix. Un tanto distintos a los originales de los libros, en especial Yennefer. Sin embargo, la actuación de Anya Chalotra y el trato respetuoso al personaje hace que esto pase a un segundo.

En términos generales, la serie nos narra las vidas de tres personajes: Geralt de Rivia, Yennefer de Vengerberg y la princesa Cirilla, en un mundo lleno de fantasía medieval, traiciones, intriga política y una guerra entre los distintos reinos del norte contra el imperio de Nilfgaard. Hasta aquí, nada nuevo, es más podría decirse que The Witcher es una copia de Game or Thrones, lo que esta totalmente alejado de la realidad, es más, la saga de George R. R. Martin es más reciente que la del brujo, algunos han dicho que George R. R. Martin ha aceptado haberse inspirado en algunas cosas.

Henry Cavill tiene una actuación un tanto “robótica” y se nota que preparó su personaje en función del videojuego, en especial por la voz y los quejidos que son característicos en The Witcher 3.

La serie, hay que decirlo, maneja tres tiempos cronológicos distintos, en una se sigue los pasos de Geralt de Rivia, un brujo, que no es otra cosa que un cazador de monstruos; el linaje de los brujos está por desaparecer y él es de los últimos, no solo porqué ya no hay manera de hacer más (conforme avance la trama sabrán por qué) sino qué también los monstruos como criaturas fantásticas ha comenzado a extinguirse. La otra línea de tiempo es la de la princesa Cirilla (o Ciri, para los amigos) que navega entre las de Geralt y de Yennefer y nos muestra a la heredera del trono de Cintra desde antes de nacer, cuándo se une al destino de Geralt, hasta el momento de la invasión del imperio Nilfgaardiano al castillo en dónde ella vive. Finalmente tenemos la línea temporal de Yennefer, que en tiempo, es la que más atrás se va en la historia y que convive en ciertos momentos con la de Geralt y Ciri, como clara referencia a que el destino de los tres están unidos. Esto es uno de los puntos débiles de la serie, ya que confunde incluso a gente que ya sabe la línea de tiempo completa de los libros.

La producción es otro de los talones de Aquiles, ya que en general es regular, no es lo mejor que ha hecho Netflix, pero tampoco es un asco, sin embargo, se notan las costuras en muchas ocasiones, como el cabello postizo de Henry Cavill o los monstruos muy mal hechos por ordenador, aunque ignorando ello, se puede disfrutar. Un buen punto es que se nota el fan service que han hecho, ya que Henry Cavill, ávido gamer, ha tomado prestado mucho del videojuego, entre ellos la voz de Geralt o sus quejidos; y no ha sido el único, también la música, con esos coros femeninos, son una copia de lo visto en The Witcher 3: Wild Hunt.

Una de las varias escenas sacadas del videojuego.

Otro de los puntos débiles es que se comenzó a vender la serie como la sucesora de Game of Thrones, algo que es absurdo, ya que son cosas distintas y lo único que las une, es las intrigas políticas y la fantasía medieval (aunque en The Witcher es más acusante).

Con todo ello en la mesa, he de decir que Netflix entrega un buen producto, no falto de fallas como ya se han mencionado, pero en términos generales es aceptable y pese a su línea de lo  “políticamente correcto” las cosas son muy naturales, sin forzar nada ni usan las características de las minorías como un rasgo distintivo y único del personaje (haciéndolos unidimensionales) como sí lo hacen otras series o películas.

Las batallas tratan de llevar el nivel de lo descrito en los libros, mucha sangre y desmembramientos.

La historia es fiel en más de tres cuartas partes de los libros, algo que me impresiona ya que no es común ver esto y menos de parte de Netflix. La serie tiene mucho potencial sin embargo, tienen que meterle más dinero a la producción, que sigan con esta productora y guionista alejando a los altos ejecutivos de Netflix de la serie y podemos estar ante una saga que valga mucho la pena. Así que se las recomiendo como un tentempié en lo que comienza las grandes series o películas.

En La Isla de Minerva le damos 3 de 5 plumas mochueliles

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Cultura, Películas

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