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Desenfrenadas: un viaje para encontrarse

Por Abril Peña

Para escapar de la vida cotidiana a veces nos tomamos un fin de semana. Sentarse frente al mar en alguna playa suena como la solución al estrés diario, estas chicas también siguen esta prescripción, pero con resultados más alocados e impredecibles.

Desenfrenadas comienza con la historia de tres amigas: Vera, Rocío y Carlota. Todas en extremo diferentes, se pelean tanto que después se duda de la veracidad de una amistad entre personas tan discordantes, aunque asumo que sí sucede. También amamos a nuestros amigos por lo distintos que son de nosotros. 

Vera (Tessa Ia) es la típica muchacha incomprendida, ataviada siempre en looks fashion y rock star. Prendada de un wannabe de DJ y con la mejor de las leyendas: haber nacido el día que murió Kurt Cobain. Mátenle esa. Rocío (Bárbara López) es una promesa en la neurocirugía que lidia con un padre muy exigente y con la reciente muerte de su hermana. Finalmente, Carlota (Lucía Uribe), escritora y feminista en construcción, que vive agobiada por el miedo a mostrar su trabajo. La que tiene el discurso más actual en cuanto a feminismo. 

Las tres se embarcan en una aventura hacia Oaxaca para apartarse de su realidad porque todo les está saliendo mal en la vida. En ese viaje en carretera se topan -a punta de pistola- con Marcela, chica originaria de Oaxaca, que ha llevado una vida difícil, llena de violencia y precariedad. Su hermano comienza a trabajar para el jefe criminal de su pueblo y tiene una relación con un delincuente que abusa de ella sentimental y físicamente.

Para comenzar, quisiera ver con menos frecuencia a protagonistas adineradas interpretadas por jóvenes de tez blanca y en los personajes de pobres a las morenas. ¡YA BASTA! La última y única vez que fui a Artz Pedregal -donde venden pura marca carísima- me quedó claro que aún son mayoría los ricos que son blancos, pero por favor, estoy segura que existen acaudaladas diosas morenas piel canela. Así que dejen de estereotipar a la gente por su color de piel. Si van a tener a chicas ricas y fresas también pueden encontrar bellezas trigueñas.

Ahora la delgadez. Entiendo que estamos en un mundo gordofóbico. Sin embargo, es super triste ver a mucha mujer en modo empoderado y sin comer.  Vera casi siempre haciéndole fuchi a la comida y Carlota, la que está más en contra de todas las formas en que el heteropatriarcado nos domina, también con un vientre plano que no deja de ser envidiable. Aparenta ser la “gordita buena onda” del grupo, pero solo tiene más chichis y caderas que el resto. Hace falta el verdadero cuerpo disruptivo, así como la figura de Lena Dunham en Girls (2012), con una complexión más robusta y llena de pliegues, donde no solo sus palabras sean contra el discurso, que ella misma lo contradiga.

En Girls tienen a Marnie (Allison Williams) toda agraciada y perfecta, su homóloga es Rocío, la más apiñonada de las tres, bonita como ella sola, ahí hubieran detenido las exigencias de este mundo obsesionado con la belleza. Nuevamente, Carlota parece la respuesta a la exigencia por la diversidad. Sin embargo, no consigue ser una belleza disímil como la de Shoshanna (Zosia Mamet)

La música es muy indie, relajada y cool con muchas mujeres cantantes. Gracias.

Acierto: por fin visibilizar en una serie juvenil la situación del país, que las chicas privilegiadas se topen de frente con la realidad de una buena parte de la población. Cuando Marcela las hace conscientes de sus numerosos privilegios da mucha satisfacción. La mayoría de los que están/mos leyendo esto vivimos, aunque sea un poco, dentro de esa burbuja donde no tenemos que vender nuestro cuerpo ni lidiar con mafiosos en el día a día. 

Desacierto: ya párenle con el odio entre mujeres. Lo acepto, yo también desdeñé mujeres y estoy segura que muchas de ustedes también, pero gracias a mi proceso constante de deconstrucción, lo he dejado de hacer, así que es fastidioso que se llamen zorras, perras, arrastradas, etc, ya están los hombres machistas para llamarnos con estos feos calificativos, no necesitamos decirnos así entre nosotras. 

Sorprende -y no- que introdujeran temas heavy como el abuso infantil, aunque las conversaciones que seguirían ante un evento de esta naturaleza no fueron desarrolladas, me pareció denso para una serie de este tipo.

Sí, es una serie entretenida, sí se van a reír, sí hay mucha emoción “adolescente”. Es un muy buen intento por hacer productos culturales diferentes y nacionales. No obstante, le faltó mucho tramo por recorrer para lograr ser tan brillante como, por ejemplo, Cindy la Regia, que logró brillar dentro de su género. Pero a intentos se logran resultados maravillosos. 

En La Isla de Minerva le damos 3.5 de 5 plumas mochueliles

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