Saltar al contenido

Poema: Altar

Por Reyes Muñoz Brenda

Aprendí, contigo,
todo lo que no es.
Entendí que dar
un salto al vacío
no es un acto de amor
sino uno suicida.


Sólo eso encontré dentro de ti;
vacío.
Así me dejaste;
vacía.


La caída comenzó siendo un encanto;
como tú,
como tus cejas perfectas.
Pero para cuando me di cuenta
que en ti sólo había infierno
ya me habías convertido en demonio.


Y te acechaba mientras dormías
-a veces me pregunto
¿aún lo hago?
Seguro;
los demonios no desaparecen
sólo porque les ignores-.
Y me alimentaba de tus miedos,
me convertí en ellos.


Desdicha la mía
que queriendo salv(arte)
termine un(d)iéndome en ti -a ti-
(¿O fue contigo?)

Fui demonio.
Fuiste infierno.
Fuiste hogar.
El constante desplome
se convirtió en mi lugar.


Entendí que el infierno
no está lleno de llamas.
Habrá nunca ahí algo tan cálido
como el fuego.
Está lleno de nada.


¿Sabes lo que es
vivir suspendida
en ningún lugar?
Es como si faltara el aire
pero no te ahogas, no te mueres,
pero no vives.
Es una constante,
eterna,
dolorosa,
y solitaria asfixia.


Aprendí que el abismo
huele a parques con ardillas,
a helado de algodón de azúcar,
a buffet de comida china,
a cafetería,
a semen revuelto con lágrimas,
a placenta temprana,
a cuartos de hotel barato,
a sangre de venas abiertas,
a girasoles,

a sexo desconsolado,
al área de maternidad de un hospital,
a ansiolíticos,
a pañuelo con mocos,
a desesperación,
a desesperanza,
a vestido de bodas que nunca fue usado,
a promesas rotas.
El abismo huele a ti.

El infierno está lleno de nada
y por eso se siente todo.

Sólo tú y yo
pudimos vivirnos
con tanta religiosidad.

No existen tinieblas sin monstruos
No hay monstruos sin tinieblas.
Y lo único más imposible
que salir de ahí
era quedarme.
Amé nuestra imposibilidad.

Así, me sigues encontrando
escondida en tu librero,
atisbándote desde los poemas,
yaciendo en cada sobre verde
que te encuentres en tus días.

Me sientes,
como quien escucha
a un fantasma huérfano
merodear por la noches

en lo que alguna vez fue su casa.
De vez en cuando, déjame flores,
enciéndeme una vela
y ponme un buen libro en la mesa.

Categorías

literatura

Etiquetas

Un comentario sobre "Poema: Altar" Deja un comentario

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: