Morirse y ser enterrado en la antigua Asia del Este

Por Flor J.

Pocos pensamos la forma y el lugar en que deseamos pasar nuestro último sueño de la vida. No es exactamente por omisión, sino porque pues es bastante escabroso andar pensando en eso. ¡Quién en su sano juicio va a estar diseñando su propia tumba! No obstante, en Asia del Este sí lo hacían, pues resulta que morirse no era cualquier cosa, sino que la forma en que fueras enterrado iba a hablar mucho de con quién andabas y en qué andabas y sobre todo, si eras importante o no. Pero las tumbas no eran como las conocemos hoy, sino que eran grades túmulos funerarios, o sea, montañas enormes y huecas para acomodar todo tu ajuar, es decir,  cuantiosos objetos que denotaban el poder y tu situación económica. (Que me entierren junto a mi Maruchan)

En China tenemos los ejemplos más antiguos desde la Dinastía Shang con la tumba del marqués de Yi (s. V a.C.),  dentro de la cual se encontraron alrededor de 2050 objetos rituales y de uso diario hechos de bronce, jade y laca, (es importante mencionar que el jade siempre va a estar presente y será una parte esencial de todos los entierros chinos, así es, no sólo en México se apreciaba esta gema).  El más conocido, posiblemente, el portentoso entierro del emperador Qin Shi y su ejército, (los soldados de terracota), del cual se tiene un conteo de más de 7000 figuras. Pero ¿Por qué poner tanta cháchara junto al muerto?  La prioridad era recrear el “entorno cotidiano” por medio de colocar distintos elementos de uso diario, figurillas humanas y animales, y también había pintura mural, en tumbas menores, con referencia a la ciudad y a la vida cotidiana. En China se creía que la muerta era una extensión de la vida; por lo que necesitarías todos todo lo que usabas cuando aún veías la luz del sol. 

En Corea tendremos algo extremadamente similar, pero, en contraste con el jade usado en China, el oro será el nuevo material de gran importancia. Inicialmente, las tumbas eran grandes túmulos que construían de madera e iban selladas con barro, esto, a su vez, estaba cubierto con lodo y piedras, lo que las hacían difíciles de penetrar y obviamente de ¡asaltar!. Los personajes iban acompañados con ricos ajuares de piezas de oro como coronas, aretes, anillos, cinturones y otros ornamentos corporales. Había también otras piezas hechas de diferentes materiales tales como el bronce, jade, cristal, arcilla y plata; sin embargo es el oro el más abundante. Las tumbas y sus objetos estaban dispuestos según el género; por ejemplo, las espadas y otro tipo de armas, sólo se han encontrado en tumbas de hombres.

Es así que al llegar a Japón durante el periodo, conocido como Kofun. El ajuar funerario seguirá siendo parte importante en cuanto a ser una forma de demostrar poder y el estatus del personaje: collares y aretes hechos de jade, -que nos recuerdan a las tumbas chinas- y ágata; armas decoradas con cobre y oro, así como distintos atavíos y joyas, como coronas, personales hechos de materiales preciosos similares a las encontradas en Corea (y así como va la economía, ni zapatos podremos costear).  Se intenta una construcción del “entorno cotidiano” por medio de colocar distintos elementos de uso diario como vasijas de cerámica, figurillas humanas y animales, que reemplazaron el sacrificio humano. Las pinturas murales también serán de importancia, pues serán la clara evidencia del intercambio cultural entre estas naciones.

Una parte importante son los haniwa, figurillas de arcilla que representaban hombres con distintos atavíos, en su mayoría guerreros, como protectores de la tumba, colocados sobre bases cilíndricas. En su mayoría figuras de guerreros, lo que más allá de tener una connotación metafísica, nos habla del rol del guerrero y la guerra en la sociedad.

Otro detalle más, en Japón cambiarán un poco estas montañas, pues también tendremos unas en forma de ojo de cerradura. ¿No me creen? Pues ….

nintokuryo

 

Los túmulos funerarios, no son únicos en el mundo, pues se dieron en muchos lugares (Galos, etruscos, etc); no obstante, podemos ver un gran peso de la tradición de estos tres países, desde la disposición de los objetos, la importancia del jade y sobre todo este pensamiento de continuar la vida después de la muerte. Por otro lado, al mencionar las similitudes, no me quiero referir a esto como una copia, sino a que en las tres culturas se da un proceso de asimilación el cual se caracteriza por la adaptación a los materiales locales y pensamiento.

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