2018: La Historia toca a nuestra puerta ¿Estamos a la altura del momento histórico que se presenta?

Por Abraham Juárez

El presente artículo no es una apología al candidato ganador ni al partido que creó, pero se debe de reconocer que las elecciones de 2018 en México han sido un evento que pasará a la historia del país.

Vamos por algunos datos técnicos: se eligió 18,311 puestos públicos, la primera vez que se eligen tantos en un solo proceso. 88 millones de personas estaban en el padrón electoral. Se gastaron cerca de 33,000 millones de pesos (sin contar gastos ocultos o de privados). Ha sido la elección más mediatizada en tanto medios convencionales como los digitales (redes sociales y similares). Por primera vez en la historia de México un candidato o candidata independiente podía ocupar la silla presidencial (aunque estos fueron solo un simulacro de candidatos). Entre otros datos, pero vamos a la “carnita” de estas elecciones.

Estamos ante un hecho histórico ya que, después de 84 años (si es que contamos a Lázaro Cárdenas y quitamos a las “falsas izquierdas” del PRI) que no hay un presidente que sea de izquierda y hablo de una izquierda en el sentido amplio de la palabra ya que algunos podría decir que López Obrador pertenece a un sistema de antaño del PRI, sin embargo, sigue siendo anti sistémico y por ende de izquierda.

Hablo de un momento histórico cuando vemos que un partido como el PRI, que de manera institucional nació hace 89 años (aunque el sistema ideológico del PRI nace cuando Miguel Alemán Valdés toma el poder) se derrumbó a un tercer lugar con un porcentaje que oscila entre un 16% y 17%, que cuando lo dividimos entre los partidos que conformaron la coalición les resulta que solo se quedan con un 5% al 6% de los votos. Ni que hablar de la coalición que hicieron un partido de corte conservador y derecha (PAN) con otro que se caracterizaba por ser oposición desde hace casi tres décadas (PRD). El primero, el PAN, fue desmembrado y corroído por dentro, por su misma gente, por su líder: Anaya, destruyendo un partido de más de 79 años; mientras que el segundo, perdió su base ideológica al tener que verse en la necesidad de unirse a su enemigo natural, tirando por la borda 29 años de oposición.

Es una coyuntura histórica cuando un candidato de la izquierda tiene más de 50% de los votos en la elección, mismo que contará con la mayoría en las cámaras; evento solo visto cuando la hegemonía partidaria del PRI  gobernó durante 71 años (o 54 si atenemos a la lógica de la ideología del PRI). Es un momento único cuando vemos que de las  9 gubernaturas que estuvieron en juego (incluida la Ciudad de México), 5 dan la victoria al partido de izquierda en ese momento: MORENA.

Pero esta página nos caracterizamos por ser críticos antes que subordinados a algún pensamiento o corriente política y en esa tesitura tengo que sacar el pecho mochuelo por la asamblea mochuela. No es AMLO el que gana, tengamos esto bien claro, ganó el odio contra la corrupción, contra los malos políticos, el compadrazgo, el favoritismo político. Hablo la sociedad que está harta del sistema neoliberal que no da soluciones y esto va en especial para aquellos intelectuales o personas de a pie que apoyan ese sistema: “NO HA SERVIDO EN BENEFICIO DE LA GENTE EL SISTEMA”.

Han salido a votar y puesto su voz en alto los indígenas, las clases trabajadoras, los maestros, el asalariado, los muertos provocados por el narco, los desaparecidos, los jóvenes que no encuentran oportunidades, los migrantes, las mujeres que son asesinadas, la comunidad LGTTTBIQ que ha sido mancillada y excluida como animales, los miles de padres de familia que tiene que tener dos trabajos para poder darles un futuro a sus hijos, los obreros, los rechazados por el sistema educativo; todos ellos han ganado esta elección, repito, no fue López Obrador, él solo ha sido y será el instrumento para dar forma a un nuevo proyecto para la nación donde podamos tener una mejor perspectiva en nuestras vidas.

Por eso es histórica esta elección, porque se ha dicho: “BASTA” a un sistema que ha perdurado por muchas décadas, pero más importante es que, en más de 200 años de historia como nación, hemos logrado un cambio de régimen, y no fue por medio de la violencia y las armas; ha costado muchos años, muertes, lágrimas, miedo, madres que pierden a sus hijos, torturas, masacres por parte del sistema, sangre y horas de desesperanza, pero se ha logrado, hoy felicito a la sociedad mexicana por haberse volcado a pedir un cambio, puede ser discutible hacía dónde, cómo y con quién, pero se ha dado y el futuro de éste es sólo probabilidad del presente.

Felicito en especial a aquellos que han dado su vida por la lucha, algunos tristemente, de manera literal. Tengo muchas figuras en mi vida que me han enseñado a nunca claudicar en la lucha social, entre ellos una ex pareja, familiares, amigos y maestros, para ellos mi agradecimientos. Y son ellos los que se merecen más esta victoria, porque repito, no es victoria de AMLO es de todos estos luchadores sociales que pese a las adversidades nunca se dieron por vencidos y que hoy, nos han entregado un país nuevo, con cicatrices pero en nuestras manos, a todos ellos les doy las gracias y espero, todos estemos a la altura de la situación histórica que se nos presenta. Es hora de ser seres históricos y tomar el destino en nuestras manos, debemos estar a la altura del momento porqué la Historia a venido a tocar a nuestra puerta y ha preguntado por nosotros.

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