El arte que nació de la dictadura en Argentina
Por la mujer
En su historia, el arte argentino había bebido de distintas corrientes, entre ellas del arte concreto, el tachismo, el muralismo mexicano y de los propios pensamientos que se plasmaron en grupos como «MADI» con preocupaciones que, entre otras cosas, se centraba en la espacialidad, la materialidad, la abstracción en el arte. Fue un momento de gran inquietud artística e intelectual, en la que no sólo se involucraron los argentinos, sino que participaron uruguayos también. No obstante, en el ámbito político, Argentina, se encontraba en una nueva crisis.
La esposa de Perón subió al poder, lo que provocó el descontento y propicia un golpe de estado en 1966. Para derrocar a este gobierno se unieron la fuerza aérea y el ejército, y comienzó el terror. Es así que el arte de las últimas décadas del siglo XX, va a responder a una dictadura sangrienta que va chocar con la crisis epistemológica posmoderna, en la que el conocimiento, que hasta entonces se tenía por seguro, comienza a fragmentarse y el mundo florece en miles de posibilidades.


Durante 1960, muchos artistas argentinos mirarán hacia España en donde se estaba dando el informalismo y el tachismo. Es así que cuanto a las características técnicas y los materiales comienzan a cambiar: estuco, espátula, collage, etc. Los colores vendrán de la pintura comercial y las obras estarán permeadas por un pensamiento político. La pintura agresiva de Francis Bacon y el pensamiento de Dubuffet, quien toma al arte “no reconocido” o “académico” como el arte de los niños o los locos, van a hacer ruido en la nueva formación de propuestas artísticas. Algunos de estos artistas serán Luis Felipe Noé, Ernesto Deira y Antonio Segú, y pertenecerán al grupo denominado “Otra Figuración”. Estos artistas buscarán reinstalar el discurso de la figura trabajando la materialidad, la fragmentación y la provocación del espectador.
Ernesto Deira, Retrato de los abuelos», 1964. Antonio Seguí, sin título 1987. Luis Felipe Noé, Tres testimonios sobre la aparición de un pájaro, 1963
Por su lado, Antonio Berni, quien había antes incursionado en las maneras del muralismo mexicano. Entrará a estas nuevas corrientes y en los años 60’s creará dos personajes que ayudarán a enfrentar al espectador con los hechos de sociales del país y de la marginalización en la que viven las clases más pobres; uno de ellos será Juanito Laguna, un niño de la calle y Ramona Montiel, una prostituta. Sus representaciones no servirán sólo para mostrar sino para crearles historias y presentarlos como dos seres humanos más con sueños, esperanzas y pasado. Es así que durante este periodo sus obras también cambiarán drásticamente; por un lado, tendrán muchísima carga matérica y serán un ejemplo notable de la pintura narrativa. Se dará la unión de literatura y pintura.
Antonio Berni, Juanito Laguna bañándose y Juanito Laguna en la playa 1973
Antonio Berni, Ramona Montiel espera, 1964 y Ramona y la Adivina, 1976.
En el año de 1970 y 1980, entra el Abstraccionismo Geométrico y aparece el arte cinético con Julio Le Parc. Argentina, tras la dictadura, se da un vuelco y se mira a nuevos pensamientos sobre sí misma y comienza a reflexionar su lugar e identidad tras las crisis que le aquejaron. Algunos artistas representantes de esta época serán Jorge de la Vega. En quien veremos una tensión creada por la diversidad de materiales que utilizaba, al punto que a sus obras se le llego a conocer como el arte-cosa. Aparecerá también Paparella y su obra “Monumentos inútiles” en los que critica a los símbolos, los héroes nacionales desconocidos a la gente.


En portada: Aldo Paparella – Monumento inútil Arte de la Argentina
Reblogueó esto en Gocho Versolari, Obra Poética.
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