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El hombre invisible: revisitando y reinventando un clásico

Por Los Hermanos Caradura

Todos los que somos aficionados al cine conocemos la época dorada de los monstruos de la Universal, ahí tenemos grandes películas del género como: El Conde Drácula, Frankenstein, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, la Momia, el Hombre Lobo y hasta el Monstruo de la Laguna Negra; ha sido tanto el legado de estas películas que la última que mencionamos fue inspiración para nuestro gran director, Guillermo del Toro, no sólo para su película “La forma del agua” sino para toda su carrera. Una más de esos films emblemáticos fue “El hombre invisible” que recibió su primera cinta allá por el lejano 1933 y una versión más (bajo el nombre de “El hombre sin sombra”) por parte del gran director Paul Verhoeven, aunque ahí no brillo demasiado. Hoy les traemos reseña de un intento más por revivir aquella época dorada de la Universal ¿lo habrán conseguido? Vamos a ello. 

La reseña corta es: si no son muy puristas en la historia, ya sea la que viene del libro de H. G. wells o de aquel film de 1933 de la época dorada de la Universal (se parecen pero no son iguales) y aceptan que se adapten las cintas a las problemáticas modernas, sin duda deben de verla; pero si son de aquellas personas que van más por historias atemporales, fieles a sus raíces y sin cuestionamientos sociales mejor vayan a ver otra cinta. 

Vamos por los datos técnicos: El film está escrito y dirigido por Leigh Whannell, conocido por su trabajo también similar en Saw y sus dos secuelas (también la protagonizó ya que originalmente era un trabajo artesanal aquella película de 2004). Tenemos como actores principales a Elisabeth Moss a la cuál vimos como como Peggy Olson en la magnífica serie Mad Men; Oliver Jackson-Cohen; Storm Reid y a Aldis Hodge. No sobra decir que la casa productora es Blumhouse que son los qué nos han traído películas como Paranormal Activity y The Purge.

Moverse de una historia que ya antes funcionaba y además, una muy buena, es difícil, ya que apostar por replantearse todo el concepto de El hombre invisible no fue sencillo, y el mismo director lo ha dicho en varias entrevistas ya que el estudio lo presionó para que cambiara algunas cosas para adaptar mejor la cinta al público general, no entendemos esa maña tan horrible de querer agradar a todos para que al final resulte un trabajo tan “flat” que se vuelve indiferente, pero para bien, el director decidió seguir con lo que tenía en mente y le ha quedado muy bien.

La trama va de una pareja que parece tenerlo todo, pero en lo privado Cecilia Kass (Elisabeth Moss) vive todos lo días aterrada por su pareja Adrian Griffin (Oliver Jackson-Cohen) quién es un respetado y famoso científico multimillonario, pero esa solo es la facha de una persona tóxica y obsesionado por controlar todo lo que tienen que ver con la vida de Elisabeth Moss. Una noche, Cecilia Kass decide dejarlo con ayuda de su hermana y su amigo de la infancia para tratar de emprender una nueva vida, y cuando pensaba que el novio manipulador era cosa del pasado, le llega la noticia que su ex ha muerto y le ha heredado todo, pero Cecilia no se cree tal cosa y ahí comienza la trama.

La historia se aleja de lo visto en las películas y en la novela, tomando unas libertades artísticas que ha sorteado muy bien, ya que usa el nombre de El hombre invisible también como una alegoría de aquellos que están detrás del poder y del dinero, moviendo y controlando vidas. El ritmo propuesto por el director/guionista es de agobio, de saber que no podemos escondernos de personas así y nos lo presentan con una realidad que está saliendo a la luz con los movimientos feministas, el agobio de los hombres tóxicos sobre sus parejas, aunque bueno, podemos extrapolar las cosas, sí el público así lo desea, a cualquier persona manipuladora.

La actuación de Elisabeth Moss es magnífica, pero también ayuda la veteranía de Leigh Whannell que sabe manejar muy bien los espacios y sonidos (vean la primera Saw de nuevo y sabrán a lo que nos referimos), el conjunto hace que el personaje, Cecilia Kass, se vea con una paranoia muy creíble, los demás actores son competentes y no hablamos mucho de ellos ya que, es Elisabeth Moss a quién tenemos en pantalla todo el tiempo. Así que ambos, la dirección y la actuación de la protagonista son perfectos y muy bien llevados.

Es por todo lo anterior que les recomendamos está película por el suspenso detrás de ella y un somero mensaje social que se deja entrever en el guion y es un giro que da aire fresco a los monstruos de la Universal, aunque creemos que aún falta para dar fuerza al Dark Universe que se quiere promover.

En La Isla de Minerva le damos 4 plumas mochueliles de 5

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