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Una dictadura de la comunicación

Por Jorge Isaac García Nava

En la antigua República Romana, casi todo el poder era imbuido en dos personas, los cónsules, quienes tenían poder especialmente sobre el ejército y por ende tenían el poder de dar golpes de Estado, por eso los romanos le ponían un límite de tiempo de un año para estar en el puesto; sin embargo, en tiempos de crisis (como la Segunda Guerra Púnica) se elegía de entre todos a un solo hombre para el puesto de Dictador, quien tenía poder absoluto por seis meses sobre el Estado, sobre la vida y la muerte. A los romanos no les gustaba usar esta opción porque el riesgo de un golpe de Estado era demasiado grande y tenían razón para temer; cuando Julio César llega al poder, la forma en la que decide controlar el Estado es nombrándose Dictador a perpetuidad. Gracias a este puesto es que entendemos hoy el concepto de dictador como aquel que detenta todo el poder de forma autocrática.

En las democracias modernas la forma de obtener y mantener el poder ha cambiado, algunos gobiernos, como el priista de los 70 años en México, lo hicieron mediante la monopolización del poder; algunos otros (como MORENA) lo hacen basados en la “voluntad del pueblo y la opinión popular”, que se vuelve un concepto maleable y no definido pero que gracias a la popularidad y al popularismo han conseguido empujar muchas reformas a las leyes y han logrado ocultar que muchas de sus promesas de campaña no han sido cumplidas. Pero uno de los proyectos de los que no se habló durante la campaña y que parece ser una prioridad del gobierno es una aparente militarización y centralización de poder del estado mexicano, esto lo hacen bajo la bandera del combate a la delincuencia y la corrupción en las fuerzas armadas pero que merecen ser señaladas como un riesgo a la población civil, porque la historia nos ha enseñado que la forma más rápida de llegar a una dictadura es por medio de la centralización del poder.

Populismo trajo a los emperadores, una crisis se los llevó.

La forma más obvia de control estatal es por medio de la creación del villano, un enemigo que no tiene nombre pero que es “omnipresente y todo poderoso” y que no debe tener nombre para volverlo un referente del terror, una “mafia del poder” si se quiere. Algunos intelectuales como Chomsky denominan a esto un “problema-reacción-solución”, algunos otros, como Naomi Klein, lo han denominado una “teoría del shock” pero a fin de cuentas es el mismo método: crear una situación insostenible para la población civil, dejarla en shock y llena de miedo para de esa forma aplicar leyes que de otro modo serían tremendamente impopulares pero que en este ambiente de terror, violencia y desesperación la gente acepta como una medida que ayudará a reducir ese miedo, esa agresividad y a derrotar a ese villano son rostro; es como estar en guerra eterna con Eurasia.

Una de estas medidas fue anunciada el 16 de abril de 2021 bajo el nombre de DECRETO por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (una de las reformas que MORENA prometió echar para atrás durante su campaña como parte de las “reformas neoliberales” de Enrique Peña Nieto –que sí lo son–, pero que no han revocado, esperando que nadie recuerde) y que en resumen obliga a toda persona que tenga una línea de telefonía móvil a registrarse ante el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut), pero este registro debe incluir:

  1. Número de línea (teléfono).
  2. Nombre completo o denominación social.
  3. Nacionalidad.
  4. Identificación oficial (número y fotografía).
  5. CURP.
  6. Datos Biométricos.
  7. Domicilio del usuario.
  8. Datos del concesionario autorizado.
  9. Esquema de contratación (contrato).
  10. Datos de sim (o dispositivo donde se almacena la clave de servicio)

Ahora, el objetivo del presente artículo no es discutir la seguridad de la información (que siempre es un riesgo y que ha sido violentado antes ya que en 2009 con Felipe Calderón se intentó pero el proyecto se canceló cuando los registros aparecieron a la venta en internet) pero más bien hacer ciertas críticas a este tipo de leyes que parecen inocuas pero que sumando dejan ver a un Estado en vía de centralización y para esto no es necesario ser un comunista de sangre roja, sino que solo se debe usar un poco el sentido común y analizar el impacto de una reforma no solamente mientras se discute el tema de moda sino a futuro. Ahora, también vale la pena indicar que las huellas digitales no son nada que no se encuentre ya en el sistema de información gubernamental (como en el pasaporte o INE) sin embargo es diferente (o tal vez queda por indicar) la forma en la que se hará este registro para las líneas telefónicas.

La información biométrica es algo que ya usamos.

Para esta reforma en específico se tienen que considerar, al menos, tres puntos de importancia, uno histórico, uno presente y uno a futuro. Comencemos analizando el último de ellos. Regresando a la centralización del poder por parte del Estado, el presidente López Obrador indicó que “Unos que no quieren dar información porque piensan que el Estado va invadir lo que tiene que ver con la libertad y lo individual, decirles que tengan confianza. Nosotros no vamos nunca a llevar a cabo acciones de espionaje en contra de nadie” e incluso tomando la palabra del presidente ¿Qué garantía tenemos los usuarios de que un gobierno posterior, sea o no de MORENA, lo use para acciones que van más allá de la protección? En realidad ninguna, ya que el decreto hace OBLIGATORIO el registro mientras que no limita el uso de la información. Una cosa es que controlen cuando abandonas el país o que una instancia gubernamental tenga la información y otra muy diferente es que los usuarios estemos obligados a brindar la información a la compañía vendedora. Este punto se une con la discusión histórica y es que al parecer en México somos incapaces de hacer leyes centradas y que no sean extremistas, porque pasamos de una situación donde puedes comprar, literalmente, una tarjeta sim con un teléfono en un puesto en un tianguis a una situación donde será necesario abandonar toda esperanza de tener privacidad si deseas tener un teléfono. ¿No podemos encontrar un punto medio? Y para aquellos que piensen: “Este señor solo crítica y no propone nada” aquí les va mi propuesta:

¿No sería mejor hacer que las empresas de telefonía móvil lleven un control de las ventas de tarjetas SIM (el dispositivo anexado a una línea telefónica por cierto) registrando un nombre al momento de la venta y hacer que el registro al padrón sea decisión del usuario y DIRECTO a la instancia gubernamental, solamente hacerlo obligatorio para personas que tengan antecedentes penales relacionados a crímenes graves y/o relacionados a estafas o engaños?

Esto es solo una propuesta que se tendría que verificar por supuesto (después de todo no soy abogado, soy historiador) pero hace que la medida sea menos draconiana y al mismo tiempo protege la decisión del usuario a mantener su identidad y sus datos privados. Y esto nos lleva al tercer punto, un punto presente acerca del derecho de los mexicanos a proteger nuestra intimidad; Marcos Celis en un trabajo publicado por la UNAM, y que pueden encontrar en las referencias al final del artículo, aporta un punto importante a esta discusión: “En México el derecho a la intimidad sólo se encuentra parcialmente protegido y no está relacionado como tal en la Constitución, lo que genera un vacío normativo y deja la puerta abierta a la impunidad en los casos de violaciones a este derecho”

¿Es momento de actualizar las leyes? La constitución tiene más de 100 años.

Lo que muestra otro de los problemas históricos (y al mismo tiempo presente) relacionados a la legislación mexicana: El Estado ha sido incapaz de hacer leyes que consideren tanto la situación presente como una visión futura, es decir, llevamos 200 años de historia independiente y aún no tenemos la menor idea de a dónde vamos, no se ha creado un plan de nación y por ende en lugar de crear leyes con un objetivo claro, las personas que rigen nuestros destinos (que están llenos de intelectuales orgánicos en el mejor de los casos) se pasan el tiempo creando parches para una situación particular y crean problemas que más adelante serán un obstáculo para otra legislación en el mejor de los casos o que acaban en venta en internet en el peor.

Para concluir con este artículo, me gustaría recordar que mientras que la ley no tenga en cuenta que existe un derecho a la intimidad y a la decisión del ciudadano pero al mismo tiempo proteja con fuero a las autoridades y permita la existencia de tribunales particulares (como el militar) no pueden, ni deben, plantear decretos que puedan tener consecuencias tan grandes como otorgarle información básica y completa a empresas privadas o a instituciones recién inventadas y que no cuentan con la infraestructura o el interés en salvaguardar al usuario y sería mejor para todos que se hagan debates realmente importantes como una adecuada repartición del presupuesto, eliminar proyectos faraónicos en medio de crisis globales y en el caso de la seguridad combatir la impunidad y la negligencia asegurándose que los servidores públicos de bajo y medio nivel ganen bien y los mandos altos tengan una verdadera vocación de servicio.

Grandes obras (y presupuestos) en manos de los militares.

Mientras que en nuestro país sea más lucrativo ser general de las fuerzas armadas que maestro, mientras que un diputado tenga más derechos que un policía, los problemas no van a cambiar. Mientras no entendamos que la democracia no es un término griego sino una forma de Estado participativa donde todos velamos por los derechos de todos, el nuestro seguirá siendo el modelo de un estado fallido. Y lamentablemente estamos cometiendo los mismos errores que la República Romana cometió, centralizando el poder, dándole demasiado al ejecutivo y quitándole al judicial, ignorando la balanza del poder y de esta forma haciendo que el legislativo sea un teatro donde se garantiza que la decisión del poder hegemónico sea aprobada y no criticada. Mientras no aprendamos de las lecciones de la historia, solo estaremos esperando al siguiente Julio Cesar, para que tome el poder absoluto, pero con nuestras instituciones seres el gobierno de los Nerones y Calígulas y ningún Augusto o Trajano.

Referencias

Celis Quintal, M. (2006). La protección de la intimidad como derecho fundamental de los mexicanos. In D. Cienfuegos Salgado & M. Macías Vázquez, Estudios en homenaje a Marcia Muñoz de Alba Medrano. Protección de la persona y derechos fundamentales (1st ed., pp. 71-108). Universidad Nacional Autónoma de México. Consultado el 23 abril 2021, desde https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/5/2253/9.pdf.

DOF – Diario Oficial de la Federación. Dof.gob.mx. (2021). Consultado el 21 abril 2021, desde https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5616165&fecha=16/04/2021.

Las grandes dudas que provoca el registro de telefonía móvil obligatorio en México que requiere tus datos biométricos – BBC News Mundo. BBC News Mundo. (2021). Consultado el 22 abril 2021, desde https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56813026.

Martínez Bullé Goyri, V., & et. al. (1992). Estudios jurídicos en torno a la Constitución Mexicana de 1917, en su septuagésimo quinto aniversario (1st ed., pp. 1-18). Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México.

Niega AMLO uso de datos biométricos para espionaje. NTR Zacatecas .com. (2021). Consultado desde 22 abril 2021, desde http://ntrzacatecas.com/2021/04/14/niega-amlo-uso-de-datos-biometricos-para-espionaje/

Categorías

historia

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